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“El maravilloso circo de las sonrisas”

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“Mis queridos amigos de Dibuja una Sonrisa, no saben el gusto que me ha dado haberlos conocido, debo decir que en varias ocasiones me pregunte qué estaba haciendo ahí, y también cuestioné la responsabilidad que tienen sobre sus hombros, más que nada por las edades y por las veces que me tocó esperar, pero fue muy grato saber que me equivoqué y que ustedes están realmente comprometidos.

 

El día que conocí a Javier me preguntaba por qué nos hace jugar, si nosotros vinimos para hablar sobre la entrega de pelucas? él nos supo explicar que era porque cuando fuéramos a ver a los niños nosotros siempre teníamos que sonreír, ellos ya sufren bastante y lo que menos necesitan es una persona más que llore por ellos, me pareció importante la aclaración, pero dije no, yo soy fuerte y no voy a llorar frente a los niños, pero ya les contaré…

 

Fue un mes singular, la primera vez que nos llamaron para ir al Hogar de Niños por el Valle, fue estresante… cuando llegamos al Hogar de los niños, no sabía lo que me esperaba, solo pensaba en que estaba muy lejos, pero bueno, ya estaba ahí, así que no podía hacer más… y cuando Javier nos dijo que teníamos que pintarnos la cara, recuerdo que solo nos regresamos a ver, y nos pusimos a ver cuál de los chicos dibujaba mejor la sonrisa, pero al final terminó pintándonos Andrea a la que no habíamos visto como pintaba, pero quedamos bien, 3 lindas voluntarias….

 

Cuando salimos y nos presentaron y empezaron a jugar padres, niños, voluntarios, fue otra cosa, era ver como todos nos divertíamos, como todos éramos niños otra vez sin importar la edad, por suerte y el ángel que me cuida, hizo que lleve mi cámara de fotos, y así cuando no fue el fotógrafo de DUS, yo tomé las fotos, digo por suerte, porque me había operado hace 15 días los ojos y aún tenía todos los cuidados encima, pero todo fue maravilloso, me reí con cada juego, alentaba a los equipos , los mosquitos hicieron de mí su fiesta, me quemé en el Sol de un color rojo camarón, pero nada importaba, sólo era cuestión de reír y ser feliz junto a los niños, solo había que Dibujar Sonrisas…

 

Después de ese día nos encontrábamos en el parque para ensayar el “Acto”, del Maravilloso Circo de las Sonrisas, algo complicado porque mi acompañante el oso gigante y sus focas amaestradas no caminaban y había que cargarlos, pero era divertido, recuerdo que en mi trabajo me preguntaban a donde iba los viernes porque salía corriendo de la oficina, y yo les decía que a recibir clases con un payaso y tras esa respuesta no decían nada, se quedaban pensando… jajajaja y cuando llegaba el lunes, después de broncearme el sábado en el parque, sólo les decía que era por mis clases de payasería, claro que con el tiempo entendieron lo que estaba haciendo…

 

Hasta que después de los ensayos, las risas, y los buenos momentos llegó el día tan esperado, y que nervios, el oso, las focas y todo el circo en sí, teníamos pánico escénico, esperar en la guardería, mientras los chicos hacían su show, nos daba más nervios, empezamos a reírnos, a repasar los actos, y a morirnos de los nervios, hasta que toco la hora de la salida, y estábamos tan nerviosos, que llevamos carteles con cada palabra de “EL MARAVILLOSO CIRCO DE LAS SONRISAS”, y los nervios fueron tales que pusimos todas las palabras al revés… por suerte éramos entre mimos y payasos, y pareció ser parte del acto…. Jajajaja. Después de tantos nervios y todo, se acabó nuestra presentación y todo salió bien.

 

Cuando Andrea nos llamó para ir a ver a las niñas a las que les íbamos a dar las pelucas, el corazón empezó a latir más fuerte, había pasado un mes riéndome mucho y preparándome para ese día… Hoy puedo decir que es una de las experiencias más duras y gratificantes que he tenido en mi vida, dura, porque ves a un ser tan pequeño, indefenso, postrado en una cama y no puedes hacer nada más, y gratificante, porque ese pequeño ser, que tiene su cuerpo físico y su alma maltratada te muestra una sonrisa de lo más sincera, porque le diste un regalo, tu cabello, y esa sonrisa, esas lágrimas son un GRACIAS que se imprime y deja huella en tu corazón, es el mejor precio que recibes por tu cabello, un GRACIAS SINCERO, INFINITO Y DE CORAZON.

 

Recuerdo las palabras de una de las dos niñas a las que vi, Cecilia, estaba tan adolorida por la quimioterapia, que se notaba que le dolía hasta pronunciar las palabras, con voz suave mientras su mamá me contaba cosas de la enfermedad, me dijo “no tengo venas, ya no me encuentran las venas”, me quedé sin palabras, sentí como mi corazón se desgarró sólo con esas palabras, realmente es duro, y recordé las sabias palabras de Javier que nos había dicho el primer día, palabras que pensé, yo no necesitaría, que importantes fueron en ese momento…

 

Pero bueno, así fue el cumplimiento del primer mes junto a Dibuja una Sonrisa, lleno de experiencias, todas hermosas, así fue como vi plasmado mi sueño, entregar una peluca a niñas que necesitan fuerza para sonreír… MIL GRACIAS a todos los que forman parte del Dibuja, Javier, Erick, Andrea, los voluntarios, y claro que si necesitan a alguien más para ir por este mundo DIBUJANDO SONRISAS cuenten siempre conmigo…”

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